Camino Santiago

El Camino De Santiago de este año ha sido fenomenal. Y toda la gente quiere repetirlo en el próximo año. Y yo también. Sin embargo, eso no significa que el Camino fuera fácil. Al contrario, ha sido difícil, tuvimos que dormir en el suelo todas las noches, andar con la mochila bajo de sol o la lluvia, obedecer a los jefes del grupo, comer lo que tocaba, levantarse temprano, aguantar el dolor de los pies, de la espalda, de las piernas, de las rodillas, de los hombros, etc. ¿Si hemos tenido tantas dificultades, porque nosotros todavía queremos repetir el Camino? ¿No es una locura? ¿No estamos locos?

El Camino es una experiencia de la vida cristiana, una vida que podemos vivir. Usamos la palabra “camino”como una metáfora de la vida. La vida es un camino, un camino poquito más largo.

El Camino de Santiago es bonito y estimulante. Sin embargo, es duro también. Hoy día, aunque mucha gente cree que la vida debe ser muy bonita y fácil, sin embargo, la realidad nos revela que la vida también es dura. Si quieres que tu vida sea más bonita y valiosa, hay que superar más dificultades y dolores. Pero, como cristianos, no tenemos que tener miedo al dolor. Pues, el Señor nos renueva y nos salva a través de su pasión. Como en el Camino, hay dolores, dificultades, pero todo se pasan cuando llegamos a Santiago Compostela.

¿Porque digo que el camino es como una vida cristiana? Hay tres elementos fundamentales en el camino.

  1. La cruz guía

Cuando llevaba la cruz, pude escuchar muchas voces distintas, de los mayores y de los jóvenes.

Algunos me dijeron, “!anda más rápido por favor!”, otros “Dios mío, estás corriendo, no tenemos prisa, ¡más lento por favor!” Y otros, “!vamos bien! “

En los primeros días, Algunos que caminaron más rápidos iban delante de la cruz. Algunos que caminaron más lentos se alejaron del grupo. Yo no quería que la gente superara a la cruz guía. Tampoco quería dejar la gente que caminaron más lento. Y me sentí culpable cuando vi las ampollas de los pies y las caras de cansancio de la gente. Senti el peso de la responsabilidad al tener que llevar la cruz. Pero, no pude complacer todas personas. Y nadie podría hacerlo. Me di cuenta que estaba escuchando muchas voces distintas, pero no escuché la voz, la voz de Jesús, y la voz de mi corazón. Me confundí por las voces y olvidé cómo andar. La cruz es el símbolo de Jesús, el Buen Pastor, que anda con nosotros. Y Él tampoco quiere dejar ninguna oveja de su rebaño. Pero él dice que “No necesitan médico los que están sanos, sino los que están mal.”Jesús deja las 99 ovejas y busca la oveja perdida. No es porque Jesús no ama a los fuertes sino él está enseñando los fuertes a amar sus hermanos débiles. Más que perseverancia y fuerza, como un grupo, necesitamos más paciencia y compresión con los demás.

Así, que deje de preocuparme sobre las distintas voces y me concentré en amar a la gente a través de mi encargo de llevar la cruz. Y recé por todos especialmente por los mayores, débiles, que pudieron andar bien hacia el destino. Y desde este momento, mi corazón estaba tranquilo. Eso pasa en la vida también. Nuestra vida no es sólo para nosotros mismos. Y hay mucha gente nos dice cómo vivir la vida y que tenemos que hacer. Y nos confundimos por las voces. Sin embargo, tenemos que recordarnos que no podemos obedecer a todas voces y lo más importante es escuchar la voz de Señor, que tiene palabras de vida eterna y la voz de corazón.

La oración. En el camino, cada día, rezamos antes de caminar, asistimos la Santa Misa, y terminamos el día con una oración de gracias. Quizá no hubo mucho tiempo. Sin embargo, es una cosa fundamental en nuestro Camino. La oración nos recuerda qué estamos haciendo, y para qué lo estamos haciendo. Nos revela que el Camino no es solamente un ejercicio o deporte o un reto físico, sino es una peregrinación y una purificación. La oración nos lleva a la profundidad de la vida. Y el Señor nos da esperanza y fuerza a través de la oración. Pues, como San Pablo dice: “Todo lo puedo en Aquel que me conforta.”

La compañía. Mucha gente hizo camino porque estaban sus amigos o porque puede conocer y convivir con mucha gente. Nuestro grupo ha sido grande, 84 personas de todo tipo. Pero, todos nosotros tenemos el mismo deseo, que ha sido llegar a Santiago caminando. Eso es lo más importante de la compañía. Además, hacemos cosas juntos, comer, descansar, caminar, orar, ayudar, hablar, sonreír y llorar…. Es lo que hace una familia. Y sentimos como una familia grande. La compañía nos animó a superar las dificultades y nuestros límites. La compañía nos facilitó a conseguir nuestro deseo. La compañía nos hace felices!

En el autobús de regreso, D. Rafa nos preguntó qué momento nos gustó más. Mucha gente dijo que es el momento que llegamos a Santiago. Pero, también fue el momento muy triste para mucha gente. Pues, nadie quiere terminar el Camino como nadie quiere morir. Sin embargo, todas las cosas, excepto Dios, tienen un final en el tiempo.

Podemos aplicar los tres elementos fundamentales del camino de Santiago a nuestra vida diaria: la cruz guía, la oración, y la compañía de los demás.

No es difícil si queremos repetir el Camino de Santiago en el futuro. Pero, es imposible a repetir el Camino de la vida en este mundo. Vivimos solamente una vez en este mundo. Sin embargo, podemos continuar nuestra vida en el cielo con la máxima felicidad si vamos bien en este camino de la vida.

Zheng Kang


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