Homilia del Papa Juan Pablo II: Bodas de Caná

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Conviene insistir en esta línea de los acontecimientos: Jesucristo es invitado continuamente por cada uno de los hombres y por las diversas comunidades. Quizás no exista en el mundo una persona que haya tenido tantas invitaciones. Más aún, es necesario afirmar que Jesucristo acepta estas invitaciones, va con cada uno de los hombres, se queda en medio de las comunidades humanas. Y he aquí, queridos hermanos y hermanas, que tocamos así la verdad más fundamental para cada uno de vosotros, y al mismo tiempo para vuestra parroquia. También vuestra parroquia es un Caná de Galilea adonde está invitado Jesús. Él ha aceptado esta invitación, y permanece entre vosotros. Permanece incansablemente, incesantemente. Permanece en las comunidades para aceptar, en medio de ellas, la invitación de cada uno. Y el invitado viene y se queda. Meditad profundamente sobre esta presencia de Jesucristo en vuestra parroquia y en cada uno de vosotros. ¿Sois verdaderamente hospitalarios con él?

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