Los Santos de la Semana Bautismo del Señor

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San Hilario – 13 de Enero.  Fue un obispo y doctor de la Iglesia, originario de una familia pagana rica de la Galia. De una buena educación, comenzó a estudiar la Biblia y se convirtió al cristianismo. En 350 fue nombrado obispo de Poitiers. Defendió la ortodoxia católica contra la herejía del arrianismo y por esta razón se le conoce como el “Martillo de los arrianos”. Se negó a asistir al Concilio en 355 donde la posición arriana era influyente, y fue exiliado en 356 a Frigia. Allí escribió algunas de sus mejores obras incluidas “De Trinitate” que hace hincapié en la divinidad de Cristo y “De Synodis”. En 361 regresó a la diócesis de Poitiers, donde pasó sus últimos días. En 1851 fue nombrado Doctor de la Iglesia, y se invoca para ayudar a los niños con dificultades de aprendizaje.

 

San Juan de Ribera – 14 de Enero. Nació en Sevilla en 1532, hijo del virrey de Nápoles y duque de Alcalá. Estudió en la Universidad de Salamanca y en 1557 fue ordenado sacerdote. A la edad de treinta años, fue nombrado obispo de Badajoz y en 1568 se le dio el cargo de Arzobispo y Virrey de Valencia por el rey Felipe III. Estableció “El Museo del Patriarca” ahora conocido como el Colegio de San Juan, en Valencia. Su poder le dio la capacidad para expulsar de Valencia gran población morisca, que eran descendientes de los musulmanes, que se convirtieron al cristianismo para evitar la amenaza de exilio. En parte debido a su severo trato a los moriscos hubo cierto debate sobre su canonización, que no se produjo hasta 1960 por el Papa Juan XXIII.

 

San Antonio de Egipto – 17 de Enero. Era un monje cristiano, conocido como “El Padre de Todos los Monjes”. Nació en Egipto, hijo de padres cristianos ricos. Cuando tenía 18 años sus padres murieron dejándole una gran herencia que de inmediato dio a los pobres y necesitados. Adoptó un estilo de vida ascético y vivió como un ermitaño, pasando su tiempo en la oración contemplativa y el trabajo manual. Vivía solo de los restos que le arrojaban. Pronto un grupo de seguidores se reunieron alrededor de su retiro ansiosos por adoptar una existencia similar y en el 305 se formó una pequeña comunidad bajo su dirección. Es recordado por su sana doctrina y calidez personal, un modelo a seguir para los monjes desde entonces.

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