Los Santos de la semana Domingo de Resurrección

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S. Juan Clímaco – 30 Marzo. Era un monje del siglo VI. A la edad de 16 años, llegó al monasterio vasto, en el Monte Sinaí, fue instruido en el conocimiento espiritual por un monje más antiguo llamado Martirio y tomó el hábito. Sin embargo anhelaba una vida de profunda contemplación y ascetismo y se retiró a una ermita al pie de la montaña donde permaneció en soledad durante 20 años. Meditó sobre las vidas de los santos y la Palabra de Dios. Cuando tenía más de setenta años se le pidió convertirse en el abad de los monjes en el monasterio en el Sinaí. Su obra más famosa es “La escala de la perfección”, un tratado que describe cómo elevar alma y cuerpo a Dios a través de la adquisición de virtudes ascéticas. Se compone de 30 capítulos que corresponden a la edad de Cristo en el momento de su bautismo por Juan el Bautista.

 

Sta. Catalina de Palma– 1 abril. Nació en 1533 en Valldemossa (Mallorca). Cuando tenía sólo 7 años  sus padres murieron y ella fue confiada al cuidado de su tío paterno, en cuya casa fue tratada como una sirviente. A partir de los 15 años sintió la llamada a la vida religiosa, experimentando visiones de San Antonio de Padua y Catalina de Siena. Tuvo que esperar para entrar en el convento ya que no se le proporcionó una dote y trabajó como empleada doméstica en Palma hasta que a la edad de 20 pudo entrar en la regla agustiniana. Fue una mística que poseía el don de la profecía, sometida a muchos fenómenos extraños y visiones de ángeles, y atacada espiritual y visualmente por poderes oscuros. A veces entraba en trances que podían durar varias semanas. Murió en el convento en Palma en 1574 y su cuerpo se conserva en un sarcófago de mármol allí. Fue canonizada por el Papa Pío XI en 1930 y es la patrona de Mallorca.

 

S. Ricardo Wych – 3 abril. Nació en 1197en Burford, y en sus deseos de estar más cerca de Dios, se fue a proseguir sus estudios en Oxford, donde se convirtió en el primer doctor en derecho canónico. Para avanzar en su conocimiento viajó a Francia y Bolonia. A su regreso a Inglaterra en 1235 fue elegido Rector de la Universidad de Oxford y en 1237 obtuvo el cargo de canciller al arzobispo de Canterbury. En su anhelo de unirse al sacerdocio, estudió teología con los dominicos en Orleans. A su regreso a Inglaterra, fue nombrado párroco de Charing y Deal. En 1244 fue elegido obispo de Chichester donde dedicó la mayor parte de su tiempo a la reforma de las costumbres y la moral del clero. Murió a los 56 años en 1253 en una casa para sacerdotes pobres en Dover. Varios milagros fueron atribuidos a él, el más famoso es conocido como el “cáliz volcado”, consistente en que S. Ricardo accidentalmente volcó el cáliz durante la Santa Misa, y milagrosamente ninguno de los vinos de la comunión fue derramado .Fue canonizado en 1262 por el Papa Urbano IV.

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