Los Santos de la semana, II Domingo de Cuaresma

II_Domingo_Cuarema_2017_Santos_ESP

Sta. Luisa de Marillac-15 de marzo. Nació en 1591 en Francia, de una familia noble. No conoció a su madre y su padre murió cuando ella tenía trece años. No obstante, estuvo bien cuidada y recibió una excelente educación en el “Real Monasterio de Poissy”, donde su tía era monja dominicana. A partir de los 15 años, deseaba mucho entrar en la vida enclaustrada, pero debido a su frágil salud su solicitud fue negada. Cuando tenía 22 años se casó con Antoine de Gras y tuvo un hijo llamado Michel. En 1621 su marido contrajo una enfermedad crónica y en 1625 murió. Luisa sufrió una depresión después de la muerte de su marido y fue aconsejada por San Francisco de Sales que la animó a perseguir su vocación religiosa. Sin embargo Luisa había experimentado una visión de su futuro consejero espiritual que salió a la luz en la persona de San Vicente de Paúl. En 1629, Vicente de Paul la invitó a asistirlo en las “Cofradías de la Caridad”, en las parroquias de Francia, donde se dedicó totalmente a las necesidades de los pobres y afligidos y en 1633 estableció una escuela en su propia casa para educar a las mujeres jóvenes y para atender sus necesidades. De este humilde comienzo se desarrolló la comunidad religiosa de “Las Hijas de la Caridad”, que pronto se estableció en toda Europa. En 1634 tomó sus votos religiosos y en el momento de su muerte en 1660 la congregación tenía más de cincuenta hogares en Francia. Fue canonizada en 1934 por el Papa Pío XI y en 1960 el Papa Juan XXIII la declaró la patrona de los trabajadores sociales.

 

San Patricio el Apóstol de Irlanda- 17 de marzo. Nació en Gran Bretaña romana en el año 387, su padre era un diácono cristiano y su abuelo un sacerdote. A la edad de 16 años fue capturado por bandidos irlandeses que lo llevaron a Irlanda y lo vendieron a un jefe de Antrim. Durante seis años cuidó las ovejas de sus amos. Durante este tiempo como pastor, experimentó una vida de gran austeridad y se hizo más fuerte en su fe volviéndose a la oración. Una visión de Dios le dio coraje para escapar y huir de vuelta a su familia en Inglaterra. Aquí comenzó su formación clerical pasando varios años en Auxerre en Francia. A la edad de 43 años fue consagrado como obispo, y sabía en su corazón que su verdadera vocación era convertir una isla esmeralda predominantemente pagana al cristianismo. En una visión él experimentó que parecía que todos los niños irlandeses le tendían sus manos desde el útero de sus madres. En 432 fue nombrado sucesor de Palladius como obispo misionero de Irlanda por el papa Celestino I. En 454 estableció su asiento episcopal en Armagh, que se convirtió en el centro del cristianismo en Irlanda. Durante un período de 40 años viajó por Irlanda evangelizando y difundiendo la Buena Nueva del Evangelio, construyendo muchas iglesias y monasterios. Era implacable en su misión de destruir el paganismo. Es asociado con el trébol, ya que a menudo se utiliza para explicar la Santísima Trinidad. Su obra más popular se titula “La Confesión”. La tradición afirma que murió en Saúl, donde estableció su primera Iglesia, se cree que su cuerpo fue enterrado en la Catedral de Down en Down -Patrick, en Irlanda.

 

San José, esposo de la Virgen María- 19 de marzo. Fue predestinado por Dios para ser el padre adoptivo de Jesús y cónyuge y guardián terrenal de la Santísima Virgen María. La mayoría de lo que sabemos acerca de él viene de los evangelios de Mateo y Lucas que lo describen como un hombre recto y justo. A pesar de su humilde profesión de carpintero, vino de un linaje real de la casa del rey David. Es una parte integral en el plan de Dios para la salvación de la humanidad ya que su herencia vincula directamente a Jesús con la Línea del Rey David, la línea de la que los antiguos profetas declararon que el Mesías vendría. Él y María tienen que viajar a Belén para cumplir con el Censo y así se cumple la profecía. Después de una visión de un ángel que le convence de que María está llevando al Hijo de Dios, José permanece leal a la voluntad de Dios para el resto de su vida. Es un padre bondadoso y leal y su preocupación es la seguridad y la provisión de este niño especial confiado a él en la tierra por Dios. Es a José a quien el ángel se aparece en el evangelio de San Mateo para advertirle de huir y buscar refugio en Egipto con su familia de la ira del rey Herodes. Se cree que murió antes de la crucifixión de nuestro Señor. En 1870, el Papa Pío IX lo anunció como el santo patrón de las mujeres embarazadas, las vírgenes, los padres, los niños por nacer, los trabajadores y los inmigrantes. “San José, patrono de la Iglesia Universal, vela por la Iglesia con tanto cuidado como vigilaste a Jesús, ayuda a protegerla y guiarla como lo hiciste con tu hijo adoptivo”.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *