Los Santos de la semana II Domingo de Cuaresma

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Fiesta de la Cátedra de San Pedro– 22 febrero. Esta fiesta es una tradición del siglo IV, que conmemora el día en que San Pedro celebró su primer servicio como Obispo de Roma y es un símbolo de la autoridad que le fue dada por Jesús para gobernar la Iglesia. San Pedro es el “Príncipe de los Apóstoles” y el primer Papa. “Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi iglesia”(Mt. 16,18). En este día se celebra la unidad de la Iglesia y la renovación de nuestro asentimiento al magisterio del Romano Pontífice. Durante la Edad Media era costumbre mostrar la silla de San Pedro a los fieles y el Papa recién elegido era entronizado solemnemente en ella. El asiento que es un gran trono ornamental apoyado por las estatuas de los 4 doctores de la Iglesia, San Agustín, San Ambrosio, San Juan Crisóstomo y San Atanasio.

 

S. Policarpo– 23 febrero. Policarpo fue obispo cristiano de Esmirna en el siglo II. Fue discípulo de Juan el apóstol y compañero de viaje de Papías, otro seguidor de Juan. Se cree que el propio San Juan le ordenó como obispo de Esmirna. Se le atribuye la Carta a los Filipenses de Policarpo. Murió a los 86 años martirizado, porque se negó a quemar incienso al emperador romano pagano de su tiempo. Sus últimas palabras fueron: “Yo te bendigo Padre por juzgarme digno de esta hora, para que en compañía de mártires pueda compartir la copa de Cristo”. Es el santo patrón de todos aquellos que sufren de dolor de oído.

 

S. Gabriel de la Dolorosa– 27 febrero. Nació Francesco Possenti en 1838 en Asís, hijo de un político profesional. Sufrió dos terribles episodios de mala salud, oró a la Virgen María y prometió dos veces que si se recuperaba, entraría en la vida religiosa, sin embargo, fue al ver en una procesión una imagen de la Virgen María cuando sintió su alma lista para ser completamente comprometida con Cristo. En 1856 entró en el noviciado pasionista en Morrovalle, dos días más tarde recibió el hábito y el nuevo nombre de “Gabriel de la Dolorosa.” Lamentablemente murió de tuberculosis antes de alcanzar la ordenación al sacerdocio. Murió en paz en 1862 sonriendo mientras sostenía una imagen de la Virgen de los Dolores. Se cree que experimentó una visión de la Virgen María en su lecho de muerte. Fue canonizado en 1920 por el Papa Benedicto XV.

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