Los Santos de la Semana II domingo después de Navidad

Santos Semana RED

 

Beato Manuel González García – 4 de Enero.  Nació en 1877 en Sevilla. En 1901 fue ordenado sacerdote, y a lo largo de su vida, su misión principal era animar a la gente a gastar tiempo con Jesús delante del Santísimo Sacramento adorando su Corazón Eucarístico. Cristo le había revelado cómo su corazón le dolía por las almas que vienen a él a través de la Santa Eucaristía y para pasar el tiempo en la adoración en el Tabernáculo. Manuel tiene un lugar especial en el corazón de las Religiosas de Málaga, donde fue nombrado obispo en 1920. Aquí, debido a la escasez de sacerdotes construyó un seminario. Ayudó a establecer comunidades que dieron especial devoción al Corazón de Jesús en la Eucaristía, incluyendo, “La congregación de las Misioneras Eucarísticas”, los discípulos de Juan “y” Los Hijos de la Redención”. Compuso muchos libros sobre la Santa Eucaristía, la oración y el sacerdocio. Fue beatificado por el Papa Juan Pablo II en 2001.

 

San Eduardo el confesor – 5 de Enero. Fue rey de Inglaterra entre 1042 y 1066; hijo de Etelredo II el Indeciso y Emma de Normandía. Era popular entre los pobres debido a su generosidad, amabilidad y buen gobierno. Fue descrito como un hombre profundamente religioso que pasó muchas horas en oración. A Eduardo se le llama confesor en el sentido de confesor de la fe, como se denomina en la tradición cristiana a alguien que se cree vivió una vida santa pero que no fue un mártir. Fue canonizado por el papa Alejandro III en 1161.

 

San Raimundo de Peñafort – 7 de Enero. Nació en un pequeño pueblo de las afueras de Barcelona, en una familia rica noble. Era un joven erudito que con 20 años estaba enseñando filosofía y a los 30 había adquirido doctorados en Derecho Civil y Derecho Canónico. A los 41 años se hizo fraile dominico y el Papa Gregorio IX lo llamó a Roma, donde se convirtió en su confesor. Compiló una colección de cinco libros de leyes conocidos como “Las Decretales”, y  también escribió un libro teológico para la orientación de los confesores llamado “Summa de Casibus Poenitentiae”. Los últimos años de su vida los dedicó a la conversión de los moriscos y estudió lenguas árabes para lograrlo. Murió de muerte natural a la edad de 100 años en 1275 y fue canonizado en 1601 por el Papa Clemente VIII. S. Raimundo es el patrón de los abogados.

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