Los Santos de la semana III Domingo de Cuaresma

Santos semana RED

S. David de Gales– 1 Marzo. Nació en 520 en Gales. Durante diez años fue educado por el escriba Paulino. A medida que crecía se embarcó en una vida de trabajo misionero fundando alrededor de 12 monasterios, incluyendo Glastonbury y Menevia (ahora conocido como San David). Vivió una vida ascética como un monje y animó a sus hermanos a hacer lo mismo, realizando duro trabajo manual. En 550 habló en el sínodo de Brefi donde impresionó tanto que fue elegido por unanimidad Obispo con autoridad sobre Gales. Murió en el monasterio de Menevia en el año 589, y fue reconocido oficialmente en el Vaticano por el Papa Calixto en 1120.

 

S. Casimiro– 4 Marzo. Era un príncipe, el segundo hijo del rey de Polonia Casimiro IV y la princesa Isabel de Austria. De niño fue instruido por un sacerdote polaco conservador. Desde muy temprana edad se dio cuenta de que su vida pertenecía al Rey del cielo. Sin embargo el padre de Casimiro tenía otros planes y le envió como líder del ejército polaco. Cuando las cosas no funcionaron y el ejército polaco se retiró Casimiro estaba encantado, pero su padre se enfureció y lo encarceló en una torre. Sin embargo, esto sólo le permitió meditar y fortalecer su fe. Rebelándose contra su patrimonio, llevaba la ropa más simple, y manteniéndose fiel a su celibato y devoción a Dios se negó a varias alianzas matrimoniales, lo que enfureció aún más a su padre. Casimiro dedicó su vida a la oración, la abnegación, el estudio de las escrituras y ayudar a los pobres y necesitados, de esta manera sirvió a su verdadero Rey. Murió a la edad de 23 años en 1484, por una enfermedad pulmonar, y fue enterrado con su canción favorita “diariamente cantar a María”.

 

S. Juan J. de la Cruz– 5 Marzo. Nació en una familia noble en la isla de Ischia en Italia en 1654. Incluso en su infancia era un modelo de virtud .A los 16 años ingresó en la orden franciscana de la más estricta observancia (La reforma de San Pedro de Alcántara, España). Vivió una vida de austeridad y mortificación, de ayuno constante, y sólo dormía tres horas por la noche. Debido a su gran autodisciplina y piedad fue enviado para establecer un monasterio en Piedmont, incluso antes de que fuera ordenado. Era un hombre muy humilde e insistió en ayudar a construir el monasterio con sus propias manos. En 1702 fue nombrado Vicario Provincial de la Reforma Alcantarina en Italia. Fue bendecido con el don de profecías y milagros, y poseía una gran devoción a la Virgen. Murió en Nápoles en 1739 y fue canonizado en 1839 por el Papa Gregorio XVI.

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