Los Santos de la Semana IV Domingo de Adviento

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Sta. Eugenia – 25 de Diciembre.  Santa Eugenia fue una mártir cristiana durante la persecución del emperador romano Valeriano. Se cree que fue hija del gobernador de Egipto, se escapó de su casa vestida como hombre y fue bautizada por el obispo de Heliópolis. Más tarde se convirtió en abad aún disfrazada de hombre. Fue acusada falsamente de un acto injusto ante su propio padre, fue expuesta su identidad femenina real y fue exonerada. Su padre pronto se convirtió al cristianismo y más tarde se convirtió en obispo. Eugenia viajó a Roma difundiendo la Buena Nueva del Evangelio y llevando a muchos a Cristo. En la fiesta de la Natividad fue decapitada, habiendo sido advertida previamente de su destino en una visión donde Jesús le habló.

San Esteban – 26 de Diciembre. Descrito como un hombre “lleno del ejemplo valiente Espíritu Santo”, S. Esteban como mártir ha inspirado a todos los que desde entonces han sufrido por su fe. Los capítulos 6 y 7 del libro de los Hechos contienen todo lo que sabemos del diácono de la iglesia primitiva en Jerusalén, en los que consta que Esteban hizo milagros maravillosos y era un poderoso predicador que, inevitablemente tuvo la oposición de los líderes religiosos judíos que se sentían amenazados por su carisma. Los ancianos de la sinagoga lo acusaron falsamente de blasfemia y fue llevado ante el Sanedrín. Durante el juicio Esteban predicó un sermón  registrado en Hechos 7, que termina con una declaración de una visión de Jesús de pie a la diestra de Dios en el cielo. Esto indignó tanto al tribunal hostil que lo mataron a pedradas en las calles de Jerusalén.

San Juan apóstol – 27 de Diciembre. La tradición afirma que San Juan fue uno de los 12 apóstoles originales de Cristo, y también la misma persona que Juan Evangelista y Juan de Patmos. El tono del Evangelio de San Juan es muy distinto a los otros, asumiendo la familiaridad con la vida de Cristo y haciendo hincapié en su divinidad. También se le atribuyen otras cuatro obras en el NT, las tres epístolas de Juan y el libro del Apocalipsis, que supuestamente escribió durante sus años en el exilio en Patmos. Era un pescador de Galilea que trabajó con su padre Zebedeo.  Se le describe como el “discípulo a quien Jesús amaba”. Junto con Pedro y Santiago estuvo presente en todos los principales acontecimientos en la vida Cristo y en su crucifixión estaba lealmente con la Madre María al pie de la Cruz. Aquí Jesús entregó a su madre al cuidado de Juan. Fue el único apóstol que no sufrió martirio.

 

 

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