Los Santos de la semana V domingo de pascua

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S. Marcos – 25 Abril

El Evangelio de San Marcos, escrito en griego, se cree que fue el primer Evangelio sinóptico en ser escrito, y que el Evangelista es el mismo cuya madre, María, dio la bienvenida a los apóstoles a su casa en Jerusalén y que era el primo de Bernabé. Se asoció con San Pablo y San Bernabé en su primer viaje misionero, pero los dejó para regresar a Jerusalén. San Pablo estaba tan molesto con la decisión de Marcos que causó una división entre él y Bernabé. En Roma Marcos era discípulo de Pedro, que se refiere a él con gusto como “mi hijo”. Marcos basa gran parte de su Evangelio en los testigos oculares y en las enseñanzas de San Pedro, y probablemente lo escribió en Roma entre los años 60 y 70. Una tradición sostiene que fue el primer obispo de Alejandría, en Egipto, donde supuestamente fue martirizado durante el reinado de Nerón. Sus reliquias fueron trasladadas desde Alejandría a Venecia en 829. Es el santo patrón de los notarios.

Sta. Catalina de Siena – 29 de Abril

Nació en Siena en 1347, una niña profundamente religiosa, que tuvo su primera experiencia mística a la edad de 6 años y a los 7 se comprometió a dar su vida a Dios. A los 18 años recibió el largo hábito blanco y negro de la tercera orden de Santo Domingo. A la edad de 21 se describe una experiencia que ella refiere como un “matrimonio místico” de Cristo. En una visión después se le dijo que desempeñaría un papel activo en la vida pública y comenzó a experimentar estigmas. Viajó por Italia y dedicó su tiempo a los pobres y enfermos. Uno de los mayores logros de Santa Catalina fue su labor de llevar de vuelta el Papado a Roma a partir de su desplazamiento a Francia. Las cartas de Santa Catalina, casi 400, son consideradas como una de las grandes obras de principios de la literatura Toscana. Su otra obra magistral es el “Diálogo de la Divina Providencia,” un diálogo entre el alma y Dios. Murió el 29 de abril de 1380, fue canonizada en 1461 por el Papa Pío II y declarada Doctor de la Iglesia en 1970 por el Papa Pablo VI.

 

S. José Obrero – 1 Mayo

El Papa Pío XII instituyó la fiesta de San José obrero en 1955 para cristianizar a la mano de obra y para dar a todos los trabajadores un modelo y protector. San José el guardián terrenal divinamente designado a la Virgen María y padre adoptivo de nuestro Señor Jesucristo era carpintero de oficio. José no era un hombre rico, trabajó duro y diligentemente para proveer las necesidades de su santa esposa y del hijo de Dios encarnado. José amorosamente transmitió su oficio a Jesús que utilizó sus conocimientos de carpintería antes de comenzar su ministerio. El cristianismo hizo hincapié en la importancia del trabajo en la vida de un hombre. Además hay una especial dignidad y valor en los trabajos realizados para el cuidado de la familia. San José nos muestra el valor del trabajo duro y la importancia de compartir conocimientos con los demás. La liturgia de la fiesta celebra el derecho al trabajo.

 

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