Los Santos de la semana XII Domingo del tiempo ordinario

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Sto. Tomás Moro (22 junio): Él mismo se definió: “El buen servidor del rey, pero primero Dios”. Nació en Londres en 1478. A los 13 años se unió a la casa del Arzobispo de Canterbury y fue a estudiar derecho en la universidad de Oxford. Se convirtió en miembro del parlamento. Había considerado entrar en la vida religiosa, pero en 1505 se casó y tuvo 4 hijos. En 1509 se convirtió en el asesor favorito de Enrique VIII. Escribió muchas obras, siendo la más famosa “Utopía”. Cuando el rey Enrique comenzó los procedimientos para divorciarse de Catalina de Aragón, Tomás debido a su fe se negó a firmar una petición para el divorcio que fue enviada al Papa. Fue encarcelado en la torre de Londres y ejecutado en 1535.Fue canonizado en 1935.

 

Natividad de S. Juan Bautista (24 junio): Era el hijo tan esperado de Isabel, prima de la Virgen María, y Zacarías, sacerdote en el templo de Jerusalén. Todos los días Zacarías oró fervientemente por el regalo de un niño, un día, cuando estaba de servicio en el templo el ángel del Señor se le apareció y le dijo que iba a ser bendecido con un hijo llamado Juan, que allanaría el camino para la venida de Jesús. Por su edad avanzada no podía creerlo y debido a su incredulidad, se quedó mudo hasta el momento en que hubo de dar nombre a Juan, cuando Zacarías respondió a la bondad de Dios con un canto conocido como el Benedictus. Juan era “un hombre enviado por Dios” con una misión especial, para preparar el camino para la llegada del Mesías. Se encontró por primera vez a Cristo en la Visitación de la Virgen María a Isabel, donde saltó de alegría en el vientre de su madre. Bautizó a Jesús en el río Jordán, pero sería Cristo quien bautizaría hombres con el “Espíritu Santo y fuego”.

 

Josemaría Escrivá de Balaguer (26 junio): Nació en Barbastro, Aragón, en 1902. Desde su adolescencia tenía vocación religiosa, y después de ver unas huellas en la nieve decidió dedicar su vida al servicio de Dios reconociendo esto como una señal para seguir a Cristo. Es el fundador del Opus Dei, que significa la verdadera “obra de Dios”. Es una organización de laicos católicos y sacerdotes, que apunta a una forma específica de la búsqueda de la santidad en medio del mundo y de la participación en la misión de Cristo, y se involucra en ayudar a los enfermos y los necesitados. En el momento de la muerte del santo, el Opus Dei se había extendido a los cinco continentes con más de 60.000 miembros de 80 nacionalidades. Escribió muchas obras dedicadas al seguimiento de la obra de Cristo en el espíritu correcto, incluida “Camino”.

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