Los Santos de la semana XVII DTO

Santos_Plantailla_XVII

 

Santiago Apóstol – 25 de Julio. Era hijo de Zebedeo, un pescador galileo, y hermano del discípulo amado San Juan. Fue uno de los discípulos más cercanos a Cristo que le acompañan en su transfiguración y en el huerto de Getsemaní. Según la tradición fue el primer discípulo ser martirizado por la espada de Herodes Agripa en el año 44. Santiago es el santo patrón de España, según la tradición Santiago predicó el Evangelio aquí, así como en Tierra Santa. La Virgen María se le apareció en la orilla del río Ebro en Zaragoza sobre un pilar y le animó a seguir adelante con su misión de evangelización. Se cree que sus restos fueron transportados a Santiago de Compostela, donde está su santuario. “El Camino de Santiago” se ha convertido en una de las romerías más populares de Europa occidental desde la Edad media.

 

San Joaquín y Santa Ana – 26 de Julio.    Fueron los padres de la Virgen María, y abuelos de Jesús. No hay datos históricos de sus vidas en la Biblia, pero el Evangelio de Santiago, un documento apócrifo del siglo II, registra sus nombres y relación con la Virgen María. Son vistos como los ejemplos perfectos de la paternidad y el matrimonio cristiano. La tradición católica nos dice que después de años de no tener hijos se le apareció un ángel a Ana mientras estaba en oración y le dijo que Dios le concedía el don de tener un hijo. Ana fue tan feliz que dedicó este hijo a Dios y nació María, desprovista de todo pecado original, y elegida para ser la Madre de nuestro Señor y permaneció siempre Virgen.

 

San Ignacio de Loyola – 31 de Julio. Nacido Íñigo López de Loyola en 1491, en un pequeño pueblo del norte de España llamado Loyola, este santo fue el fundador original y la cabeza de los jesuitas. Se unió al ejército a edad temprana, pero en la defensa de Pamplona en una batalla contra los franceses en 1521 resultó gravemente herido y su carrera militar se vio interrumpida. Entonces empezó a leer la Biblia y la vida de los santos y abandonó su espada de batalla para convertirse, literalmente, en general de Cristo, convirtiendo a muchos al cristianismo. En 1534 fue ordenado sacerdote y junto con San Pedro Faber y San Francisco Javier fundó “La Compañía de Jesús”. En 1540, el grupo viajó a Roma y el Papa Pablo III aprobó la orden de los jesuitas. Escribió varias obras reconocidas incluyendo sus famosos “Ejercicios Espirituales”, un trabajo que continúa siendo muy apreciado por los cristianos y seguido en la actualidad. Al morir en Roma en 1556 su orden había establecido 35 escuelas con más de 1000 miembros. Fue canonizado por el Papa Pío XI en 1622.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *