Los Santos de la semana XXIV DTO

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San Juan Crisóstomo-13 de septiembre: Nació en Antioquía de padres greco-sirios en 349. Su padre murió poco después de su nacimiento y fue criado únicamente por su madre cristiana. Estudió retórica y teología y era un joven extremadamente erudito, pero abandonó su carrera legal para asumir un estilo de vida ascético en una comunidad situada en las montañas cerca de Antioquía. Debido a su frágil salud tuvo que volver a la ciudad de Antioquía, donde fue ordenado primero diácono y luego sacerdote .Permaneció en Antioquía durante 12 años y sus sermones carismáticos y su habla elocuente le valieron el apodo de Crisóstomo, que significa “boca de oro”. En el año 397 se le asignó el cargo de Arzobispo de Constantinopla y se preocupó mucho por el bienestar de los pobres. Su discurso radical contra el mal uso de la riqueza le valió muchos enemigos y por esta razón pasó mucho tiempo en el exilio. Escribió muchas obras teológicas, incluyendo un tomo de sermones basados ‌‌en el material de la Biblia, siendo muchos dirigidos a los judíos, a quienes culpaba de la muerte de Cristo. Murió en 407 por agotamiento y sus últimas palabras fueron: “Gloria a Dios por todas las cosas”.

Fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz-14 de septiembre.  Esta fiesta recuerda tres acontecimientos históricos. En primer lugar el hallazgo de la Cruz de Cristo por Santa Elena, la madre del primer emperador cristiano Constantino. En segundo lugar la dedicación de iglesias construidas por Constantino en el sitio del Santo Sepulcro y el Calvario. En tercer lugar la recuperación de la Cruz por el emperador Heraclio. La Santa Cruz es una característica central de nuestra fe cristiana y una señal de los seguidores de Jesús. La cruz es tan especial porque Cristo la utilizó como instrumento de salvación de la vida. La cruz es también el símbolo de la esperanza cristiana y el amor de Dios, ya que es en ella Cristo es victorioso sobre la muerte y libera a la humanidad de la servidumbre del pecado original. Cuando llevamos nuestra cruz nos unimos nuestro sufrimiento con Cristo, que debemos intentar ofrecerlo para el bien de los demás. No se puede ser verdadero discípulo de Jesús si no se lleva su cruz, el amor de Cristo nos ayudará a soportar la carga, y la recompensa por hacerlo es tan grande que está fuera de nuestra comprensión. El mismo Cristo dijo: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día y sígame” (Lucas 9.23).

San Roberto Belarmino- 17 de septiembre. Nació en Montepulciano, en 1542, un joven inteligente que se inscribió en los jesuitas a la edad de 18 años. Pasó varios años enseñando a los clásicos en Piamonte y luego fue a estudiar teología en Padua y Lovaina. En 1570 se sometió a la ordenación sacerdotal en Gante y fue elegido para la cátedra de teología en Lovaina. Mantuvo la reputación de un excelente predicador y profesor y dio una conferencia sobre la “Suma Teológica” de Aquino. En 1576 fue nombrado profesor de teología de controversia en la nueva universidad romana. En 1579 se convirtió en el teólogo personal al Papa Gregorio XIII y produjo 2 catecismos de la Iglesia Católica Romana que se han utilizado hasta hace poco. En 1602 fue elegido arzobispo de Capua, y fue llamado a Roma por Gregorio para actuar contra los reformadores protestantes. Murió a los 78 años en Roma en 1621 pero no fue canonizado hasta 1930.

 

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