Los Santos de la semana XXV DTO

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San Mateo, Apóstol y Evangelista-21 de septiembre: Nació en Capernaum en el norte de Galilea y también se conoce como Levi. De acuerdo con la Biblia que era uno de los doce apóstoles originales de Cristo, que estuvo presente en su resurrección y ascensión. Se cree que fue un publicano (recaudador de impuestos), lo que lo habría convertido en una persona despreciada entre la comunidad. Después de su vocación, Mateo invitó a Jesús a su casa para participar en una fiesta, y por asociarse con un cobrador de impuestos los fariseos y escribas criticaron a Jesús, que entonces dijo: “No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento”. La tradición dice que él es el autor del primer Evangelio sinóptico, como publicano que habría tenido un gran conocimiento de griego y arameo. Su trabajo cuenta con una fuerte influencia judía y se caracteriza por un énfasis en Jesús como el cumplimiento de las esperanzas mesiánicas. Se sabe muy poco de su vida posterior, se cree que predicó en Judea, Etiopía y Persia y finalmente fue martirizado por su fe.

 

Sto. Tomás de Villanueva-22 de septiembre: Nació en Villanueva de los Infantes, Castilla, España en 1488. Fue educado en la Universidad de Alcalá, donde estudió arte, teología y filosofía. Se convirtió en profesor popular en la universidad, donde era conocido como el profesor distraído porque tenía tendencia a olvidar las cosas. Luego se unió a los Agustinos en Salamanca y fue ordenado sacerdote en 1518. Se convirtió en provincial de los frailes agustinos, encargándose del envío de los primeros al nuevo mundo. Era un elocuente predicador. Compuso bellos sermones entre los que destaca el sermón de “El amor de Dios”. Un poco más tarde fue nombrado arzobispo de Granada, y se concentró en los pobres, siendo un hombre humilde con un estilo de vida ascético. Cada mañana varios cientos de pobres llamaban a su puerta y él les proporcionaba comida y dinero, por lo que recibió el título de “El limosnero” o “El Padre de los pobres”. Murió durante la misa en Valencia en 1555, mientras recitaba las palabras “Padre en tus manos a encomiendo mi espíritu”.

 

S. Pío de Pietrelcina- 23 de Septiembre: Francesco Forgione nació en el sur de Italia en 1887, hijo de una familia agrícola pobre profundamente religiosa. En su quinto cumpleaños ya había decidido dedicar su vida a Dios. Cuando tenía 15 años ingresó en el noviciado de los frailes franciscanos capuchinos en Morcone, tomando el nombre de Fray Pío. Fue ordenado sacerdote en 1910. Sufrió una serie de enfermedades graves y debido a su mal estado de salud fue trasladado a un convento capuchino en Foggia, donde permaneció hasta su muerte. Es conocido por ser un estigmático que sufrió heridas que corresponden a las 5 heridas de Cristo en la Cruz. También experimentó “transverberación”, una perforación del corazón, que es indicativo de una unión de amor con Dios. Ofreció su intenso dolor por el bien de los demás, pero la hemorragia constante de los estigmas le avergonzaba por lo que se cubrió las manos con guantes. Celosos de estas gracias especiales lo acusaron de comportamiento fraudulento. Era humilde y devoto de la Virgen María. A su muerte no había una sola cicatriz en su cuerpo, ningún médico que lo examinó podría explicar el fenómeno. Estaba dotado de muchos regalos espirituales incluyendo la levitación, la curación y la profecía. Murió en 1968, muchos milagros se han atribuido a su intercesión.

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